Jan 21, 2019 Last Updated 5:38 PM, May 25, 2018

Revista de Divulgación en Neurociencias y RehabilitaciónISSN 2530-6006

Editorial

Rehabilitación de Tercera Generación

Rehabilitación de Tercera Gen…

Las profesiones que se integran dentro de las ciencias de rehabilitación han at...

¿QUÉ ES EL APRENDIZAJE MOTOR?

Es un proceso continuo que consiste en integrar nuevos esquemas motores cerebrales.

Al comienzo del aprendizaje exploramos y analizamos la situación y/o movimiento que queremos llevar a cabo. Debemos adquirir y definir bien nuestros objetivos mediante ensayo-error, y posteriormente, una vez se conseguido se podrá reforzar con repeticiones y recompensas.

Es importante destacar que el aprendizaje motor se inicia con la información que aportan los sentidos (vista, olfato, tacto, oído) para poder procesar y recordar la información percibida.

Un ejemplo de aprendizaje motor sería el montar en bicicleta. Lo primero que hacemos es observar a otras personas montando en bici para percibir información a través de la vista. Después intentaremos subirnos a la bici y pedalear manteniendo el equilibrio, para ello utilizaremos la información de nuestro sistema de orientación espacial. Y además, estaremos prestando atención al entorno dónde estemos aprendiendo, lo que creará una experiencia que almacenaremos en nuestras memorias. Tendremos que ensayar y repetir hasta que consigamos montar sin caernos.

¿QUÉ ES LA FATIGA MENTAL?

Se define como un estado psicobiológico causado por largos períodos que demanden una actividad cognitiva intensa y que provocan una sensación de cansancio y falta de energía.

La fatiga mental se puede provocar pidiendo tareas cognitivas en las que se necesite de mucha atención, mucha percepción debido a que haya muchos estímulos externos, o mucha información que necesite ser almacenada en la memoria.

Por tanto, el aprendizaje motor y la fatiga mental presentan factores comunes que influyen en ambas de una forma u otra, como la percepción a través de los sentidos, la atención y observación, o la repetición que favorecerá el almacenamiento de la información en la memoria.

INFLUENCIA DE LA FATIGA MENTAL EN EL EJERCICIO Y APRENDIZAJE MOTOR

En sus estudios, Boksen MA, Lorist MM y Ten Caat M, entre otros, demostraron que actividades con altas demandas cognitivas, tanto en gente sana como en pacientes, dan lugar a alteraciones en las conexiones neuronales de nuestro cerebro.

En 1891, Angelo Mosso, observó que los profesores de fisiología tras largas clases y exámenes orales presentaban disminuida la resistencia de sus músculos. Sin embargo, este caso es muy antiguo y se necesitan más estudios acerca del impacto que puede producir la fatiga mental en el rendimiento físico posterior.

Actualmente, ya tenemos algunos estudios que han demostrado que la fatiga mental limita la tolerancia al ejercicio de la persona, puesto que la sensación de cansancio mental hace que se perciba el esfuerzo magnificado, y además no se activan correctamente los mecanismos que permiten resistir el esfuerzo del ejercicio.

Hoy día existe una fuerte evidencia que corrobora que el cerebro se encarga, entre otras muchas cosas, de regular el rendimiento físico pudiendo llegar a limitarlo a corto plazo en condiciones neutras de temperatura.

Algunos ejemplos de todo esto son: militares que tras largos periodos de vigilancia deben realizar trabajos físicos, pacientes con síndromes de fatiga crónica inexplicables, o atletas de alta competición.

Por tanto, una vez más encontramos la relación entre el esfuerzo cognitivo y el esfuerzo físico.

 

Fuentes:

Marcora SM, Staiano W, Manning V. Mental fatigue impairs physical performance in humans. J Appl Physiol. 2009; 106:857-864.

Mosso A. La fatica. Milan, Italy: Treves, 1891.

Boksem MA, Meijman TF, Lorist MM. Mental fatigue, motivation and action monitoring. Biol Psychol 72: 123–132, 2006.

Lorist MM, Klein M, Nieuwenhuis S, De Jong R, Mulder G, Meijman TF. Mental fatigue and task control: planning and preparation. Psychophysiology 37: 614–625, 2000.

Ten Caat M, Lorist MM, Bezdan E, Roerdink JB, Maurits NM. High-density EEG coherence analysis using functional units applied to mental fatigue. J Neurosci Methods 171: 271–278, 2008.

Fuente de la imagen: imagen creada por Neurorehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Marta Díaz Sáez     Editora: Alba París Alemany

Para citar este artículo: Díaz-Sáez M.  Relación entre el Aprendizaje Motor y la Fatiga Mental. NeuroRehab News 2017 nov; 2 (1): e0030

La Educación Terapéutica en el dolor es una modalidad de intervención sanitaria que tiene como objetivo cambiar las concepciones y creencias, y en consecuencia las conductas poco beneficiosas, que presentan en muchas ocasiones las personas con dolor persistente.

Con ello buscamos, tanto mejorar la comprensión de aspectos relacionados con la  experiencia dolorosa, como reducir los factores que influyen directamente en el mantenimiento del dolor. Dichos factores son los llamados factores psicosociales.

¿Entonces, A QUÉ NOS REFERIMOS CON FACTORES PSICOSOCIALES?

Cuando hablamos de factores psicosociales nos referimos a aquellas variables externas o internas que son capaces de modificar nuestra conducta y cambiar  nuestra respuesta ante la presencia de dolor mantenido. Estamos por tanto ante un proceso de aprendizaje.

Podemos agrupar los factores psicosociales que acabamos de nombrar en dos grupos, el primero engloba los aspectos cognitivos y el segundo los aspectos emocionales.

Existen múltiples aspectos cognitivos, entre los principales se incluyen las creencias erróneas, las cuáles tomamos por ciertas pero realmente no lo son, como por ejemplo cuando pensamos que nos va a doler la cabeza porque ha cambiado el tiempo.

También formado parte de los aspectos cognitivos encontramos las expectativas, que tenemos tanto de un tratamiento que vamos a recibir como del proceso de recuperación y cosas que van a influir en el efecto terapéutico.

Finalmente encontramos los pensamientos negativos, en concreto, el pensamiento catastrófico, el cual se define como la tendencia a magnificar el dolor que sentimos, de manera que cuando tenemos dolor pensamos que:

  • “Nunca se me va a pasar este dolor”
  • “me pregunto si podría haber algo más grave”
  • “siento que no aguanto más con este dolor”

Y este tipo de pensamientos van a influir sobre nuestra percepción dolorosa.

Por otro lado, dentro de los aspectos emocionales, los principales factores psicosociales en las personas con dolor mantenido son:

El ESTRÉS, el cual es un estado de tensión física o emocional debido a una situación de elevada exigencia. Cuando la reacción de ESTRÉS es continua influye sobre la Intensidad de dolor.

Otro factor muy importante es el miedo a movernos o a realizar determinados gestos que creemos que nos provocarán dolor o que nos pueden provocar una lesión; esto se denomina KINESIOFOBIA.

También encontramos la ANSIEDAD, que es la anticipación aprensiva de un futuro peligro, por ejemplo “si pensamos que algo va a salir mal, saldrá mal”…

Finalmente, de la mano de la ansiedad va otro factor emocional denominado DEPRESIÓN.

La DEPRESIÓN se define como una enfermedad, caracterizada por una baja autoestima, una pérdida de interés y un bajo estado anímico, que puede provocar cambios en nuestra conducta y en nuestro afrontamiento del dolor.

Ante la presencia de estos factores psicosociales, nuestra conducta ante el dolor persistente puede cambiar de forma negativa aprendiendo concepciones erróneas, asumiendo falsas creencias, aumentando nuestro nivel de estrés u optando por un afrontamiento del dolor mediante estrategias pasivas como el reposo absoluto o la hiper-medicación.

Como conclusión, la Educación Terapéutica es una magnífica herramienta de tratamiento, eficaz y necesaria para disminuir la influencia de los factores psicosociales, mejorando de esta forma  tanto los aspectos cognitivos como los emocionales, permitiendo al paciente con dolor mantenido apostar por conductas funcionales que mejoren su afrontamiento del dolor persistente.

 

 

 

Fuentes:

Turk DC, Okifuji A. Psychological factors in chronic pain: evolution and revolution. J Consult Clin Psychol. 2002;70(3):678–90.

Peres MFP, Lucchetti G. Coping strategies in chronic pain. Curr Pain Headache Rep. 2010;14:331–8.

Linton SJ, Shaw WS. Impact of Psychological Factors in the Experience of Pain. Phys Ther. 2011;91(5):700–11.

McGrath PA. Psychological aspects of pain perception. Arch Oral Biol. 1994;39 Suppl:55S – 62S.

Fuente de la imagen: imagen y video creada por Neurorehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autores: Luis Suso Martí, Ferrán Cuenca Martínez       Editores: Alba París Alemany, Juan Manuel García Bechler

Para citar este artículo: Suso L, Cuenca-Martínez F. Educación Terapéutica y Factores Psicosociales. NeuroRehab News 2017 nov; 2 (1): e0023

El campo de la Neurociencia, gracias a sus recientes investigaciones, ha aportado numerosas técnicas para la neurorehabilitación. Dos de ellas son la Imaginería Motora y la Observación de Acciones. Primero, la Observación de Acciones se define como la simulación mental, y a tiempo real, de los movimientos que el observador percibe visualmente. Segundo, la Imaginería Motora se define como la imaginación de un movimiento o acción sin la ejecución real del mismo. Se ha demostrado que la imaginación de un movimiento activa, prácticamente y de manera muy similar, las mismas áreas cerebrales que al realizarlo. Esto fue demostrado recientemente en 2015 por Wolfgang Taube el cual es profesor asociado en la Universidad de Ciencias del Deporte de Friburgo (Suiza) donde además, demostró que si se combinan ambas técnicas, los efectos sobre el organismo son mayores (Taube et al., 2015).

Los efectos que estas técnicas pueden tener sobre el organismo son: en primer lugar, una activación del Sistema Nervioso Autónomo Simpático excitatorio, demostrado por Collet en 2013. Mediante la Imaginería Motora y la Observación de Acciones se producen cambios similares a los que se producen cuando nos movemos, como un aumento en la frecuencia cardiaca y respiratoria, un incremento de la conductancia de la piel y una elevación de la temperatura corporal (Collet et al., 2013). En segundo lugar, ambas técnicas pueden tener efectos en la disminución del dolor en personas con dolor crónico debido ya que ambas herramientas consiguen visualizar o simular acciones sin dolor creando cambios neuroplásticos adaptativos a nivel central pudiendo provocar una disminución  del dolor tal y como demostró Coslett en 2010 (Coslett et al., 2010). Finalmente, Franke demostró en 2014 que si durante un proceso de inmovilización se aplica la Imaginería Motora y la Observación de Acciones se pueden reducir los efectos adversos que esta acarrea, tales como la pérdida de movilidad, el detrimento de la fuerza o la disminución de la masa muscular. (Frenkel et al., 2014).

En conclusión, los avances en la investigación en el campo de la Neurociencia permiten el desarrollo de nuevas técnicas de tratamiento que parece tener un gran efecto sobre los pacientes y sobre la mejora del movimiento de los mismos.

 

Fuentes:

-Taube W, Mouthon M, Leukel C, Hoogewoud HM, Annoni JM, Keller M. Brain activity during observation and motor imagery of different balance tasks: An fMRI study. Cortex. 2015;64:102–14.

-Collet C, Di Rienzo F, El Hoyek N, Guillot A. Autonomic nervous system correlates in movement observation and motor imagery. Front Hum Neurosci. Frontiers Media SA; 2013;7:415.

- Coslett HB, Medina J, Kliot D, Burkey A. Mental motor imagery and chronic pain: the foot laterality task. J Int Neuropsychol Soc. 2010;16(4):603–12.

-Frenkel M, Herzig D, Gebhard F, Mayer J, Becker C, Einsiedel T. Mental practice maintains range of motion despite forearm immobilization: A pilot study in healthy persons. J Rehabil Med. 2014;46(3):225–32.

Fuente del vídeo: vídeo de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos.

Autor: Ferran Cuenca Martínez     Edición: Roy La Touche

Para citar este artículo: Cuenca-Martínez F. Imaginería Motora y Observación de Acciones, Nuevos Modelos en Neurorehabilitación. NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0017

 

El movimiento es una parte fundamental de nuestra vida, y estamos dotados de un sistema intrínseco muy desarrollado para llevarlo a cabo de forma habitual. Existen tres tipos de movimientos: (1)Los planificados, en los que la información sensorial que llega a nuestro sistema nervioso central es procesada elaborándose una respuesta en forma de ejecución de una acción. Son sistemas complejos donde participan desde estructuras cerebrales hasta nuestros músculos (Sharma et al., 2014). (2)Los automatizados, como la marcha o la acción de la respiración. (3) Los semi-automatizados, los cuales, mediante el aprendizaje, se pueden llegar a automatizar sin ser innatos, tales como conducir o tocar un instrumento musical. Mediante un proceso de aprendizaje, se pueden mejorar tanto la calidad como la economía de cualquiera de estos tres tipos de movimientos (Guillot et al., 2015). De esta forma, podemos conseguir que los movimientos planificados terminen siendo semi-automáticos, lo que permitiría efectuar otras acciones a la vez que los realizamos. Al desarrollar una acción, se producen diversos movimientos secuenciados, los cuales hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida, y que en la actualidad realizamos sin pararnos a pensar en ello.

Muchas patologías provocan dolor y pérdidas del movimiento natural del cuerpo, de forma que recobrar la destreza en los movimientos es clave para la mejoría de los pacientes y su recuperación. En el campo de la Neurociencia y la Neurorehabilitación se han realizado numerosas investigaciones encaminadas a desarrollar nuevos métodos de aprendizaje de acciones que ayuden al paciente a mejorar sus movimientos. Uno de los principales científicos que han estudiado en profundidad acerca del aprendizaje y el movimiento es el Dr. Nikhil Sharma, neurólogo en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía, Queens Square en Londres e investigador clínico dirigido a la salud y al envejecimiento. Su programa de investigación tiene como objetivo el comprender mejor la plasticidad de sistema neuro-motor para dar respuesta a las enfermedades neurodegenerativas. Algunos de los grandes descubrimientos en este campo han sido las técnicas de imaginación y observación de acciones (imaginería motora).  Actualmente, numerosos estudios científicos ponen de manifiesto que cuando imaginamos u observamos una acción, nuestro cerebro se activa y trabaja de forma similar a cuando lo realizamos realmente. Es por ello, que mediante estas técnicas podemos aprender y mejorar gestos y movimientos que previamente ejecutábamos de manera semi-automática y que debido a un proceso patológico hemos perdido la capacidad de realizar correctamente (Wriessnegger et al., 2014).

En conclusión, parece que la imaginación y la observación de acciones añadidas a la ejecución real del movimiento tienen un gran impacto en el aprendizaje, siendo una herramienta con relevancia para la mejora de la habilidad en las acciones perdidas de muchos pacientes, y, por tanto, con un gran beneficio para su recuperación.

Fuentes:

- Sharma N, Baron J-C. Effects of healthy ageing on activation pattern within the primary motor cortex during movement and motor imagery: an fMRI study. PLoS One. 2014;9(6):e88443.

- Guillot A, Di Rienzo F, Pialoux V, Simon G, Skinner S, Rogowski I. Implementation of Motor Imagery during Specific Aerobic Training Session in Young Tennis Players. PLoS One. Public Library of Science; 2015;10(11):e0143331.

- Wriessnegger SC, Steyrl D, Koschutnig K, Müller-Putz GR. Short time sports exercise boosts motor imagery patterns: implications of mental practice in rehabilitation programs. Front Hum Neurosci. Frontiers Media SA; 2014;8:469.

Fuentes del vídeo:  vídeo de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Luis Suso           Edición: Roy La Touche

Para citar este artículo: Suso L. Aprendizaje Motor a través de la Imaginería. NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0014

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo complejo caracterizado por síntomas tanto motores como no motores. Aunque no se conoce la cura, tradicionalmente el manejo de la enfermedad se ha basado en el tratamiento de los síntomas con terapias farmacológicas o procedimientos de neurocirugía (Tomlinson et al., 2012).

Sin embargo, incluso con el uso de estos tratamientos, los pacientes siguen presentando un deterioro progresivo de su autonomía con mayores dificultades para realizar las actividades de la vida diaria debido a la progresión de la patología. Por ello, resulta evidente la necesidad de añadir a estas terapias o procedimientos un tratamiento de rehabilitación con el objetivo de maximizar las habilidades funcionales de los pacientes y minimizar las complicaciones secundarias que puedan surgir (Tomlinson et al., 2012). En base a esto, el papel de la fisioterapia como tratamiento de rehabilitación para el manejo de esta enfermedad se reduce a dos cosas: mejora de la calidad con la que los pacientes realizan sus movimientos y conseguir la independencia funcional de los mismos, realizando siempre una intervención individualizada según la etapa de progresión de la patología (Tomlinson et al., 2012). Actualmente, existen dos terapias novedosas que se están abriendo paso en el mundo de la neurorehabilitación, la imaginería motora y la observación de acciones. Diversos estudios han demostrado que con ambas terapias se activan áreas cerebrales muy similares a las activadas durante la ejecución del movimiento. Por tanto, el entrenamiento con imaginería motora y observación de acciones generará mejoras en la realización de los movimientos y en el aprendizaje motor (Mulder et al., 2007).

Por un lado, la imaginería motora es un proceso cognitivo por el cual la persona imagina que está realizando un movimiento o acción sin llevarlo a cabo en la realidad. Aunque durante mucho tiempo la habilidad para imaginar movimientos de los pacientes con Parkinson ha sido un tema controvertido, hoy en día varios estudios han observado que esta capacidad permanece preservada en dicha patología, aunque puede ser más lenta comparando con personas sanas. Así mismo, se ha visto que la calidad de la imaginería puede verse mejorada si damos indicaciones externas a los pacientes durante el proceso. Las indicaciones visuales reducen significativamente la bradicinesia de los pacientes mientras realizan la imaginería y aumenta la vivacidad de lo que imaginan (Di Rienzo et al., 2014; Heremans et al., 2012). Por otro lado, la observación de acciones la definimos como un proceso por el que la persona observa un movimiento o acción realizado por otra persona, basándose en el sistema de las neuronas espejo. Dicha terapia parece ser más efectiva cuando la combinamos con la práctica física de las acciones observadas, puesto que genera una disminución del fenómeno de congelación de la marcha característico del Parkinson (Pelosin et al., 2010). Del mismo modo, la observación de acciones puede modular también la velocidad y la exactitud de las acciones que realizan estos pacientes (Tomlinson et al., 2012). Al igual que la imaginería motora, la observación de acciones es capaz de reducir la bradicinesia. Sin embargo, debido a que la imaginería motora requiere de un proceso de entrenamiento más complejo y difícil de verificar por el terapeuta, resulta más sencillo emplear la observación de acciones en la enfermedad de Parkinson (Tomlinson et al., 2012).

Fuentes:

- Tomlinson CL, Patel S, Meek C, Clarke CE, Stowe R, Shah L, Sackley CM, Deane KH, Herd CP, Wheatley K, Ives N. Physiotherapy versus placebo or no intervention in Parkinson's disease. Cochrane Database Syst Rev. 2012 Aug 15;(8):CD002817.

- Mulder T. Motor imagery and action observation: cognitive tools for rehabilitation.  J Neural Transm (Vienna). 2007;114(10):1265-78.

- Di Rienzo F, Collet C, Hoyek N, Guillot A. Impact of neurologic deficits on motor imagery: a systematic review of clinical evaluations. Neuropsychol Rev. 2014 Jun;24(2):116-47.

- Heremans E, Nieuwboer A, Feys P, Vercruysse S, Vandenberghe W, Sharma N, Helsen WF.External cueing improves motor imagery quality in patients with Parkinson disease. Neurorehabil Neural Repair. 2012 Jan;26(1):27-35.

- Pelosin E, Avanzino L, Bove M, Stramesi P, Nieuwboer A, Abbruzzese G. Action observation improves freezing of gait in patients with Parkinson's disease. Neurorehabil Neural Repair. 2010 Oct;24(8):746-52.

Fuente del vídeo: vídeo de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Marta Díaz Sáez       Edición: Roy La Touche

Para citar este artículo: Díaz-Sáez M. Imaginería Motora y Entrenamiento de Observación de Acciones en la Enfermedad de Parkinson. NeuroRehab News 2016 dic; (1)1: e0013