Apr 21, 2019 Last Updated 4:58 PM, Feb 24, 2019

Revista de Divulgación en Neurociencias y RehabilitaciónISSN 2530-6006

Editorial

El Movimiento como Eje Fundamental de la Rehabilitación

El Movimiento como Eje Fundame…

Históricamente las disciplinas profesionales asociadas a las ciencias de la reh...

Recientemente se ha publicado un estudio piloto sobre la terapia de observación de acciones en el dolor de cuello crónico en la revista “Journal of Exercise Rehabilitation”, esta investigación ha sido desarrollada por el grupo de investigación Motion in Brains del CSEU La Salle, Universidad Autónoma de Madrid y liderado por el Profesor Alfonso Gil Martínez, que es un investigador dedicado al estudio del dolor crónico, dolor neuropático, las cefaleas y los trastornos del movimiento. La población de estudio fueron pacientes con dolor de cuello a los cuales se les dividió en dos grupos en que se le expuso a un protocolo de observación de acciones. En uno de los grupos observaron durante 1 minuto un video de un sujeto realizando rotaciones cervicales en todo su recorrido del movimiento y el otro grupo durante 1 minuto observaba a un sujeto realizando rotaciones sin llegar a completar el recorrido. Tras la intervención se observaron cambios significativos evaluados inmediatamente en el movimiento cervical y en el umbral de dolor a la presión en el grupo de pacientes que observaron el movimiento completo. En el grupo de pacientes que observaron el movimiento incompleto se produjo también una disminución de los umbrales de dolor a la presión.

Estos resultados son prometedores a pesar de las reconocidas limitaciones que se sustraen del estudio, por ejemplo, las mediciones que se realizaron para comprobar los resultados solo se realizaron de forma inmediata con lo cual no se conoce cómo es la evolución de este efecto en el tiempo. Esta investigación aporta a la evidencia creciente sobre el efecto clínico de los procesos de imaginería y la observación de acciones en los pacientes con dolor crónico. Hemos entrevistado al profesor Gil Martínez para discutir y reflexionar sobre este tratamiento.

Una de las grandes preguntas que surgen dentro de la investigación del dolor crónico y la terapia de observación de acciones es sobre los mecanismos de acción y el impacto que puede tener el tratamiento. Ante estas incógnitas el profesor Gil Martínez, hace una interesante reflexión “Muchos pacientes con dolor crónico en general y de cuello en particular, muestran cambios neuroplásticos medulares y supramedulares que cursan con alteraciones del rango de movimiento articular y del control motor. Estudios previos han informado que la visualización de imágenes puede tener un efecto beneficioso sobre la discriminación de la lateralidad, la percepción del dolor o el rango de movimiento. El impacto sobre estos pacientes aumentaría si, además de la observación de imágenes, se incluye la observación de acciones y la imaginación del propio movimiento. Esta terapia también podría tener un impacto social y económico importante, ya que se trata de una terapia susceptible de ser utilizada por una amplísima parte de la población con patologías que cursen con alteraciones similares a las comentadas con anterioridad y con un coste económico muy bajo.”

“La terapia de observación de acciones podría tener un impacto social y económico importante, ya que se trata de una terapia susceptible de ser utilizada por una amplísima parte de la población”

La evidencia científica sobre los procesos de imaginería motora y observación de acciones desde el punto de vista clínico va en aumento y desde el punto de vista neurofisiológico es abundante, a pesar de esto en la práctica clínica de las diversas profesiones de las ciencias de la rehabilitación estos tratamientos aún no se terminan de implementar en la praxis del día a día. Posiblemente, aún no se han dado a conocer los aportes de estos tratamientos frente a otros tratamientos de fisioterapia. En relación a este tema el profesor Gil Martínez añade que “Estos tratamientos frente a otras terapias, aportan la facilidad de uso tanto para pacientes como para fisioterapeutas.  Además, podría reducir el riesgo de cronificación en patologías que requieran inmovilizaciones prologadas. Esta terapia aporta un feedback visual importante que permite a los pacientes poder activar vías neuronales relacionadas con la acción de moverse sin necesidad de hacerlo físicamente. En mi opinión, este tipo de tratamientos podría utilizarse inicialmente en aquellos pacientes que se encuentren encamados y que derivado de su patología no puedan realizar movimientos voluntarios o que la realización de estos provoque demasiada irritación y dolor. Además, podría ser una buena técnica cuando un paciente no ejecuta adecuadamente un movimiento o un ejercicio por una alteración del control motor (quirúrgica o no), ya que, esta observación de acciones podría influir tanto para la planificación como para la ejecución del movimiento.”

“Esta terapia aporta un feedback visual importante que permite a los pacientes poder activar vías neuronales relacionadas con la acción de moverse sin necesidad de hacerlo físicamente”

Finalmente sugiere que este tipo de tratamientos podrían implementarse en la práctica clínica de la fisioterapia tanto en la sanidad pública y privada relativamente fácil. “Simplemente se necesitaría una pantalla de ordenador, tablet, móvil, una TV para poder reproducir las acciones previamente seleccionadas. En el caso de querer profundizar más en el realismo de la propia acción observada, el uso de nuevas tecnologías mediante aplicaciones o inmersión virtual, podrían ser buenas opciones. Otro paso en la implementación clínica sería la formación a los profesionales en su uso y en el conocimiento de los mecanismos neurofisiológicos incluyendo el sistema de neuronas espejo descubierto casualmente en 1996 por el equipo de investigación del Dr. Giacomo Razzolatti”

Fuente:  Lucía de-la-Puente-Ranea, Beatriz García-Calvo, Roy La Touche, Josué Fernández-Carnero, Alfonso Gil-Martínez. Influence of the actions observed on cervical motion in patients with chronic neck pain: a pilot study. Journal of Exercise Rehabilitation 2016; 12(4): 346-354.

Fuente de la imagen: imagen de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos.

Autores:  Héctor Beltrán Alacreu y Roy La Touche

Para citar este artículo: Beltrán-Alacreu H, La Touche R. Tratamiento del Dolor de Cuello Mediante Observación de Acciones. NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0002

Una gran parte de las personas en su vida diaria se encuentran en la situación de imaginar algún escenario como, por ejemplo, un ascenso en el trabajo, o quizá, probando ese regate que han visto en la televisión e incluso, si se sufre alguna patología, haciendo ese movimiento que aún no son capaces de hacer. La investigación en Neurociencia se ha planteado el papel que puede tener la imaginación en el proceso de neurorehabilitación del movimiento. En un reciente estudio se ha intentado comprender cómo se relaciona la imaginación con el movimiento estructurado desde el sistema nervioso (Taube et al., 2015). Taube Wolfgang es profesor asociado en la facultad de Ciencias del Deporte de Friburgo (Suiza) y es investigador principal dentro del Departamento de Medicina, Movimiento y Ciencia del Deporte de dicha Universidad. Sus principales investigaciones se centran en el control motor y en el aprendizaje motor. Tenemos que tener en cuenta que el cuerpo humano tiene un sistema de organización del movimiento. Este tiene como objetivo realizar, de manera correcta, un movimiento del tronco y de las extremidades, manteniendo la postura y el equilibrio tanto en el movimiento como en el reposo.

“La imaginación de un movimiento activa áreas cerebrales similares que al realizarlo físicamente”

Existen zonas de la corteza cerebral que tienen un papel fundamental en este proceso, ya que son las encargadas de dirigir el movimiento incluyendo las tareas de planificación y la ejecución del mismo. El movimiento voluntario, bien como respuesta a un estímulo externo como puede ser esquivar una pelota, o bien, porque lo queremos realizar como coger nuestro móvil, es subyacente a un proceso de aprendizaje. Cuanto más lo practicamos mejor lo hacemos. Poniendo un ejemplo, nos centramos en la acción matutina diaria de preparar y tomar el café del desayuno. En primer lugar, necesitamos ver dónde está la taza. Con esa información visual y de nuestra posición, varias áreas del sistema nervioso organizan y planifican el movimiento que debemos realizar para cogerla, incluyendo la dirección del movimiento, la amplitud del mismo o la fuerza. Por tanto, podemos observar que, para una correcta planificación y ejecución motora, necesitamos información que llega tanto desde otras partes de nuestro cuerpo como del exterior que nos rodea. Pero imaginad que hoy, hay un objeto interpuesto entre vuestra taza de café y vosotros. Si no lo vierais en un primer momento y ejecutarais la acción, como cada mañana, posiblemente chocaríais contra ese objeto, pero esto no suele ocurrir. Lo que suele ocurrir es que cuando os dais cuenta de la presencia del objeto, ajustáis y cambiáis el movimiento para llegar de manera satisfactoria a vuestro café. Para este proceso, necesitamos otras áreas de nuestro sistema nervioso que nos ayudan a perfeccionar nuestro movimiento voluntario planificado. Teniendo en cuenta lo complejo que es el movimiento planificado en cuanto a la interacción de las diferentes áreas del sistema nervioso que participan, desde la investigación se obtuvo un hallazgo más que sorprendente y es que estas áreas del sistema nervioso que se activan cuando realizamos un movimiento voluntario, también se activan de manera muy similar cuando únicamente imaginamos ese movimiento.

“Las recientes investigaciones en torno al sistema nervioso y los procesos de imaginería motora nos sugieren que este método podría tener un impacto importante sobre la rehabilitación”

En el año 2004, investigadores del departamento de neurología en la ciudad alemana de Aquisgrán demostraron, mediante resonancia magnética funcional, la cual se utiliza para observar la activación de las áreas cerebrales, que tanto aquellos sujetos que tocaban el piano, como aquellos que solamente lo imaginaban, tenían una activación de áreas similares del cerebro (Meister et al., 2004). Es por ello que la imaginación de un movimiento, que a partir de ahora llamaremos imaginería motora, puede tener un papel fundamental en la rehabilitación, pudiéndose utilizar para los casos en donde exista un déficit o alteración del movimiento, o en los casos en donde por diversas circunstancias se tenga que re-aprender un movimiento. Las recientes investigaciones en torno al sistema nervioso y los procesos de imaginería motora nos sugieren que este método podría tener un impacto importante sobre la rehabilitación y la recuperación de la función, sin embargo, todavía existen importantes desafíos en la investigación en donde se deben comprobar y confirmar sus efectos sobre diversos procesos patológicos.

Como conclusión, para una correcta planificación y ejecución del movimiento voluntario se requiere de la participación de diversas áreas cerebrales y de su interacción con nuestro cuerpo y con el entorno que nos rodea. La imaginería motora puede ofrecer una alternativa al tratamiento convencional de distintos procesos patológicos que cursan con una alteración para llevar a cabo un movimiento.

Fuentes:

Taube W, Mouthon M, Leukel C, Hoogewoud HM, Annoni JM, Keller M. Brain activity during observation and motor imagery of different balance tasks: An fMRI study. Cortex. 2015;64:102–14.

- Meister I., Krings T, Foltys H, Boroojerdi B, Müller M, Töpper R, et al. Playing piano in the mind—an fMRI study on music imagery and performance in pianists. Cogn Brain Res. 2004;19(3):219–28.

Fuente de la imagen: imagen de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Ferran Cuenca Martínez      Edición: Roy La Touche

Para citar este artículo: Cuenca-Martínez F. Ejecutar o Imaginar una Acción ¿Son Procesos Diferentes o Similares? NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0009

El dolor es una experiencia desagradable que cualquier persona ha podido experimentar en algún momento de su vida. Siempre se ha entendido el dolor como una consecuencia de un daño físico del tejido y que cuanto mayor daño habría, mayor dolor desencadenaría. Sin embargo, si nos paramos a pensar hay situaciones que no se corresponden con estas teorías. Uno de los investigadores que más ha estudiado el dolor y sus relaciones con el sistema nervioso es George Lorimer Moseley, el cual, es profesor de Neurociencia Clínica y es director de la Cátedra de Fisioterapia de la Universidad Sur de Australia. Es un científico clínico que posee numerosas publicaciones y libros sobre su principal campo de especialización: la Neurociencia, el dolor crónico y la Imaginería Motora. El artículo que sigue a continuación está basado en una de sus revisiones conceptuales que trata acerca de qué efectos tiene el dolor mantenido en el cerebro (Moseley & Flor, 2012).

El dolor agudo es aquel que sentimos, por ejemplo, cuando nos quemamos al sacar la bandeja del horno al cocinar. Este dolor es presenta una función necesaria ya que nos avisa acerca de un posible daño o riesgo externo, de forma que podamos evitar posibles consecuencias negativas. Sin embargo, no solo existe el dolor agudo, sino también el dolor crónico.

“El dolor es algo más complejo de lo que imaginamos”

A diario, nuestro cerebro tiene la capacidad de categorizar aquellas situaciones que pueden ser peligrosas para nosotros y aquellas que no lo son, de forma que, aquello que él juzgue como una amenaza, podría ser susceptible de provocar dolor. En presencia de dolor crónico, este aspecto se puede ver alterada en escenarios normales que no tienen por qué ser peligrosos y se interpretan como tales provocando dolor.

Por tanto, el dolor crónico es totalmente diferente al dolor agudo ya que se produce un proceso de cambio en el sistema nervioso central (neuroplasticidad) y pierde esta función positiva de alarma. La neuroplasticidad es la capacidad de cambio que tiene el sistema nervioso para aprender y adaptarse a los nuevos escenarios, modificando y creando nuevas conexiones en el mismo. Pero, esta neuroplasticidad, este cambio, no tiene porqué ser en todos los casos positivo. Los cambios neuroplásticos en nuestro sistema nervioso derivados de la presencia de dolor nos llevan a modificar nuestra percepción del cuerpo, de manera que, nuestro cerebro, adquiere una memoria del estímulo doloroso y puede llegar a decidir causar dolor en situaciones donde en condiciones normales, no lo habría (Apkarian,  2011). Existen múltiples motivos para esto. Uno de ellos, en el que se basan las técnicas de imaginería motora, es la reorganización de las áreas somatotópicas de nuestro cerebro, las cuales están encargadas de recoger y entender la información que llega de cada parte de nuestro cuerpo. Una zona de nuestro cerebro está encargada de representar la mano, otra de la pierna, otra los ojos, etc. El dolor es capaz de alterar estas áreas, es decir, es capaz de distorsionar la forma en la que el cerebro interpreta la información que le llega. Imaginemos que estamos moviendo la muñeca y vemos ese movimiento sabiendo que es algo que, en principio, no provoca dolor. El cerebro recibe una información acerca de dicho movimiento, pero debido a ese cambio en las conexiones neuronales, del que hablábamos anteriormente, interpreta y evalúa, de forma incorrecta, ese movimiento como una amenaza provocando dolor (Flor et al., 2006).

“La Imaginería Motora puede tener un papel clave en la disminución del dolor crónico”

La Imaginería Motora tiene como objetivo cambiar esta situación. Sabemos que imaginar un movimiento activa de forma similar las áreas encargadas de realizar dicho movimiento y esto también ocurre en aquellas áreas que se han visto afectadas por el dolor crónico, de forma que podemos entrenar estas áreas para que vuelvan a funcionar de manera correcta (Coslett et al., 2010). Aquellas áreas que han sido reorganizadas de forma incorrecta y que causan dolor, pueden ser activadas mediante la imaginación. Imaginando que el movimiento de muñeca no causa dolor podemos volver a provocar cambios en las mismas que reviertan esta situación. Estas áreas cerebrales van a volver a entender que dicho movimiento no es doloroso creando, mediante la neuroplasticidad, un reajuste adaptativo de forma que cuando se vuelva a mover la muñeca, el cerebro será capaz de interpretar y evaluar ese movimiento como no peligroso y, por tanto, no provocará dolor.

Como conclusión, la Imaginería Motora es una herramienta de neurorehabilitación sensoriomotora utilizada en rehabilitación para crear cambios neuroplásticos positivos provocando un proceso de reorganización o remodelación adaptativa disminuyendo los errores de juicio de nuestro cerebro, causados por el dolor crónico, consiguiendo una disminución de la percepción dolorosa.

Fuentes:

- Moseley GL, Flor H. Targeting Cortical Representations in the Treatment of Chronic Pain: A Review. Neurorehabil Neural Repair. 2012 Jul 1;26(6):646–52.

- Apkarian AV. The brain in chronic pain: clinical implications. Pain Manag.  Future Medicine Ltd London, UK ; 2011 Nov;1(6):577–86.

- Flor H, Nikolajsen L, Staehelin Jensen T. Phantom limb pain: a case of maladaptive CNS plasticity? Nat Rev Neurosci. 2006 Nov;7(11):873–81.

- Coslett HB, Medina J, Kliot D, Burkey A. Mental motor imagery and chronic pain: the foot laterality task. J Int Neuropsychol Soc. 2010;16(4):603–12.

Fuente de la imagen: imagen de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Luis Suso         Edición: Roy La Touche

Para citar este artículo: Suso L. Las Consecuencias del Dolor Crónico, ¿Modificaciones en el Cerebro? NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0004

Aprende Imaginando

Una parte fundamental de la vida es el movimiento y si nos paramos a pensar, a diario realizamos muchas acciones y gestos como levantarnos por la mañana, prepararnos el desayuno o practicar ese deporte que tanto nos gusta. Todo ello implica el movimiento de muchas articulaciones, músculos y tejidos del cuerpo. Sin embargo, muchos de estos movimientos ni siquiera los pensamos. De forma automática somos capaces de ir hablando por el móvil mientras caminamos, lanzar un triple jugando a baloncesto, o conducir mientras pensamos en las reuniones del día. Para realizar este artículo, nos hemos inspirado en las investigaciones de la profesora Selina Christin Wriessnegger perteneciente a la Universidad Tecnológica de Graz (Austria). Realiza sus investigaciones mediante estudios de neuroimagen y neurociencia aplicada a la neurorehabilitación en el Instituto de Ingeniería Neural y en el Laboratorio de Interfaces Cerebro-Ordenador de dicha Universidad. Al principio, las primeras veces que realizamos un movimiento, se requiere una mayor atención en el mismo, y ocurre de la misma manera con las acciones complejas, como cuando aprendemos a conducir, que debemos ir concentrados en todos los movimientos. A nivel cerebral, esta atención conlleva una activación en las áreas cerebrales dedicadas a la ejecución y planificación del movimiento, y esto explica por qué en primera instancia debemos mantener la concentración en todos los movimientos sin poder distraernos con otras tareas.

“La imaginería motora se considera como una herramienta en la rehabilitación y perfeccionamiento del movimiento y el beneficio es mayor si se combina con la práctica real del movimiento”

Sin embargo, poco a poco somos capaces de realizar todos estos movimientos con mayor precisión, de forma más rápida y sin pararnos a pensar en ello. Esto es posible debido a que nuestro sistema nervioso central tiene zonas dedicadas a aprender y semi-automatizar los movimientos, de forma que posteriormente somos capaces de realizarlos sin ningún esfuerzo. Este proceso es llamado aprendizaje motor y la base principal para que se produzca es la repetición, de forma que nuestro sistema nervioso aprende y realiza estos movimientos de forma automática. Imaginad que estáis viendo por televisión el partido de vuestro tenista favorito. Veis como prácticamente sin esfuerzo, golpea la pelota para sacar con mucha fuerza, velocidad y precisión. Pensad en ese movimiento, requiere coordinar el movimiento de la raqueta con la pelota, flexionar las rodillas, extenderlas de nuevo junto con el movimiento brazo para golpear la pelota en el momento exacto, además de otras muchas cosas. Es un movimiento muy complejo y el hecho de que pueda realizarlo sin esfuerzo se explica gracias a ese proceso de aprendizaje motor del que hemos hablado. Dicho tenista lleva muchos años practicando ese movimiento de forma que, ahora mismo es capaz de hacerlo sin esfuerzo aparente gracias a la participación y el aprendizaje del sistema nervioso.

Por otro lado, imaginar una acción, conocido también como la imaginería motora, produce una participación y activación similar del sistema nervioso a la que ocurriría si se realizase ese movimiento. Esto se ha demostrado gracias a los estudios de neuroimagen, pero, además, se producen respuestas fisiológicas similares a las que se producen durante el ejercicio físico, comprobándose como en personas que realizaban imaginería motora, se registraban aumentos en la frecuencia cardiaca o en la sudoración de la piel similar a los producidos durante la práctica real del ejercicio físico. Estos hallazgos demuestran realmente el impacto que tiene la imaginación en nuestro organismo (Papadelis et al., 2007).

“La imaginería motora es un proceso potencial en el aprendizaje motor”

Actualmente la imaginería motora se considera como una herramienta en la rehabilitación y perfeccionamiento del movimiento y además, se ha demostrado como este beneficio es mayor si se combina con la práctica real del movimiento, por lo que se puede conseguir una mejora de las acciones motoras con entrenamientos que combinan la imaginación con la práctica del movimiento real. Desde el punto de vista de la neurorehabilitación estos hallazgos tienen una gran importancia. Numerosas patologías musculo-esqueléticas afectan a los movimientos de las extremidades, de forma que en la rehabilitación se incluye un proceso en la recuperación de los gestos y acciones motrices complejas de los pacientes.

Imaginad que habéis sufrido una lesión en la muñeca donde incluso ha sido necesaria una cirugía para reparar ese tejido que se ha lesionado y tras la rehabilitación, poco a poco habéis ganado la movilidad que se pierde tras la lesión por la inmovilización asociada. Sin embargo, existen muchos movimientos complejos que todavía no sois capaces de realizar por su dificultad, como dibujar, escribir o coger determinados objetos. Esto es algo normal, ya que esas acciones complejas que lleváis tiempo sin hacer, han sido desaprendidas, por lo que debéis volver a aprender, repetir y automatizar de nuevo todos esos gestos para hacerlos como anteriormente a la lesión. En este momento, la imaginería motora es capaz de activar y reproducir en el sistema nervioso mecanismos similares que se dan durante la ejecución del mismo, por lo que podemos entrenar dichos gestos perdidos mediante la imaginación y de esta forma, re-aprender a realizarlos. De esta forma, se mejora y se agiliza la recuperación de numerosos pacientes.

Como conclusión, la imaginería motora es una herramienta muy útil en la mejora de determinados gestos, ya que tiene un alto impacto sobre el aprendizaje motor y en la semi-automatización de los movimientos en nuestro sistema nervioso y actualmente es de gran ayuda en la rehabilitación musculo-esquelética de muchas lesiones.

 

Fuentes:

- Wriessnegger SC, Steyrl D, Koschutnig K, Müller-Putz GR. Short time sports exercise boosts motor imagery patterns: implications of mental practice in rehabilitation programs. Front Hum Neurosci. Frontiers Media SA; 2014;8:469.

- Papadelis C, Kourtidou-Papadeli C, Bamidis P, Albani M. Effects of imagery training on cognitive performance and use of physiological measures as an assessment tool of mental effort. Brain Cogn. 2007 Jun;64(1):74–85.

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Autor: Luis Suso       Edición:  Roy La Touche

Para citar este artículo: Suso L. Aprende Imaginando. NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0010

La técnica de neuroentrenamiento sensoriomotor llamada Imaginería Motora Graduada fue desarrollada por George Lorimer Moseley y, basándonos en el estudio de revisión de Priganc que integra la información acerca de esta técnica y su adaptación a la práctica, redactamos el siguiente artículo aplicándolo para el síndrome del miembro fantasma con dolor (Priganc & Stralka., 2011). Victoria Priganc es terapeuta ocupacional y de mano siendo profesora en la Universidad Rocky Mountain en Utah (Estados Unidos). Realiza sus estudios con su equipo investigador sobre Neurociencia e Imaginería Motora Graduada.

Tras la pérdida de una extremidad, no es insólito experimentar dolor y/o sensaciones extrañas, tales como quemazón o calambres en la zona que ha sido retirada. ¿Cómo es posible que puedan existir percepciones de un miembro que ya no existe? El conjunto de signos y síntomas que cursa con dolor en un miembro que ya no existe se denomina síndrome de dolor del miembro fantasma, y se puede entender de la siguiente manera: El ser humano, tiene en su corteza cerebral una representación de su cuerpo físico, o lo que es lo mismo, tenemos un cuerpo virtual en nuestro cerebro. Cuando una persona pierde un miembro, este aún sigue estando representada en el cerebro, en nuestro cuerpo virtual, pero sin embargo, ya no se encuentra de manera real en nuestro cuerpo físico.

“La incongruencia entre cuerpo físico y el cuerpo virtual podría tener una implicación en el dolor del paciente”

Esta incongruencia, entre la extremidad que la corteza tiene representada pero que realmente ya no existe podría ser un posible mecanismo implicado en el dolor del paciente (MacIver et al., 2008). El cerebro no es una estructura estática, sino que se encuentra en continuo cambio. Tiene esa capacidad, y a este concepto, es lo que se le denomina, neuroplasticidad, es un proceso de reorganización constante. En el síndrome de dolor del miembro fantasma, esta incoherencia de la que hablábamos anteriormente, es la causante de provocar un proceso de neuroplasticidad o cambio negativo en la representación de nuestro cuerpo virtual, provocando dolor de forma mantenida.

Es, por tanto, que esta reestructuración de nuestro cuerpo virtual en nuestro cerebro es la causante de que personas con miembros amputados experimenten dolor en dicho miembro, donde además se ha demostrado que, a mayor grado de dimensión en la reorganización cortical, el sujeto experimenta mayor intensidad de dolor, así como una mayor alteración de su percepción del cuerpo (Lotze et al., 2001). La Imaginería Motora Graduada, como técnica de neuroentrenamiento, permite resetear este error de congruencia entre los dos cuerpos. Es un tratamiento del cerebro y no del tejido corporal. Estos cambios neuroplásticos adaptativos o beneficiosos que se consigue con la Imaginería Motora Graduada permiten corregir las alteraciones de la percepción corporal, dando como resultado una disminución de la sintomatología del paciente.

“Mediante la imaginación de movimientos indoloros y el uso de ilusiones ópticas de la extremidad perdida se podría conseguir una reestructuración a nivel cerebral, disminuyendo el dolor”

El tratamiento mediante imaginería motora graduada se compone de tres etapas. En primer lugar, se encuentra la restauración de la lateralidad, que para llevarla a cabo se utilizan técnicas de visualización de imágenes que cursan con un estímulo visual. La justificación de esta primera fase, es que, estos pacientes, cursan con una pérdida de la capacidad de imaginar y reconocer si un miembro pertenece al hemisferio izquierdo o por el contrario al derecho debido al error en la reorganización subyacente al proceso del síndrome de dolor del miembro fantasma, o lo que es lo mismo, estos pacientes, si observan una mano, no pueden diferenciar si es una mano izquierda o una derecha. En segundo lugar, se encuentra la Imaginería Motora.

Cuando el paciente ya es capaz de discernir entre si una mano es izquierda o por el contrario es derecha, comienza a ser capaz de imaginar acciones motoras del miembro afecto aumentando ese proceso de reorganización adaptativa y por tanto la integración de ambos hemicuerpos (lados del cuerpo). Y finalmente, se encuentra el Mirror Visual Feedback o Terapia Espejo, el cual es el último escalón en la rehabilitación, donde el paciente observa, en tiempo real, su propio miembro moviéndose gracias a un espejo donde se refleja su extremidad sana. De esta forma, engañamos al cerebro creando una ilusión óptica que provoca una mayor congruencia entre la información que el cerebro recibe del sistema visual del cuerpo real con el que tiene representado de manera virtual, disminuyendo el dolor.

En conclusión, la Imaginería Motora Graduada es una técnica de neuroentrenamiento sensoriomotor utilizada en el tratamiento del síndrome de dolor del miembro fantasma, el cual cursa con un proceso de neuroplasticidad negativa que afecta a la representación del cuerpo virtual del paciente donde, mediante la imaginación de movimientos indoloros y el uso de ilusiones ópticas de la extremidad perdida, se consigue un reajuste de la incongruencia entre el cuerpo virtual y el cuerpo físico, disminuyendo el dolor.

 

Fuentes:

- Priganc VW, Stralka SW. Graded Motor Imagery. J Hand Ther. 2011;24(2):164–9.

-MacIver K, Lloyd DM, Kelly S, Roberts N, Nurmikko T. Phantom limb pain, cortical reorganization and the therapeutic effect of mental imagery. Brain. Oxford University Press; 2008 Aug;131(Pt 8):2181–91.

- Lotze M. Phantom movements and pain An fMRI study in upper limb amputees. Brain. 2001 Nov;124(11):2268–77.

Fuente de la imagen: imagen de NeuroRehabsnews.com con fines únicamente ilustrativos

Autor: Ferran Cuenca     Edición: Héctor Beltrán Alacreu y Roy La Touche

Para citar este artículo: Cuenca-Martínez F. Cambios Cerebrales y Neuroentrenamiento. Nuevas alternativas al tratamiento del dolor. NeuroRehab News 2016 dic; 1 (1): e0006